La mujer y las amigas

Gina era una chica con gustos muy peculiares y juegos muy pesados que a veces se las arreglaba para molestar a más de una de sus amigas. Sin embargo, todo el mundo le seguía siendo fiel, ya que ella era la que se las arreglaba para poner mucha diversión en sus reuniones y compartir salidas. Además de ser muy bella con su cuerpo encantador que más de uno envidiaba, tenía una personalidad que cautivaba a los chicos que la rodeaban: su locura, espontaneidad e inventiva. Estos eran aspectos que hacían que sus amigos se enamoraran de ella, pero que nunca la alcanzaron y la sorprendieron. A pesar de tener muchos amigos, Fabiola era una de sus mejores confidentes y la que más aguantaba las cosas que decía y hacía.

Hubo un día en que el clima era bastante cálido con un sol radiante. Gina tenía días que parecían un poco pálidos, así que quería broncearse un poco, pero no quería hacerlo sola porque estaba acostumbrada a hacer todo en compañía. Así que, teniendo una gran piscina en su casa, pensó en invitar a Fabiola. Así que la llamó y le propuso matrimonio: «Querida Fabi, ¿te gustaría venir a mi casa y broncearte un poco en la zona de la piscina? Espero que digas que sí, porque mi piel lo necesita urgentemente», dijo sonriendo. Fabi respondió que en menos de una hora estaría allí.

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De hecho, en media hora el timbre ya estaba sonando en la casa de Gina. Cuando abrieron la puerta se abrazaron y ella la invitó a entrar. Fabi, que ya conocía toda la casa, exclamó: «Me cambiaré enseguida para no perder el tiempo» y se fue al baño. Gina, que también estaba ansiosa, estaba lista para su bronceado.

Cuando fueron a la piscina, se pusieron protector solar en la espalda y el cuerpo y tocaron música de fondo. Arreglaron las sillas y Fabiola se fue a la cama enseguida para tomar el sol. Gina le dijo que primero se daría un chapuzón. Cuando salió se dio cuenta de que Fabi se había dormido y la tentación no tardó en llegar. Así que le dio la espalda a su amiga y se llevó su parte privada a la cara y a la nariz. Ese olor la despertó y vio esa escena con un poco de asco.

Por eso la amistad es muy hermosa, pero la confianza no siempre es una buena opción.

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